Para conseguir la verdad con certeza en estos juicios y no en los otros, es para lo que el hombre, que busca la verdad en todas sus especulaciones, necesita de los cánones de la lógica.
Nada causa tanto pesar al espíritu humano como el que, después de una rápida sucesión de acontecimientos que le llevan a un estado de congoja, se sucedan la mortal calma de la inacción y la certeza de lo irremediable, condiciones que le privan de experimentar tanto el miedo como la esperanza.