A la naturaleza le falta vitalidad, y esta falta de vitalidad se transmite a la comida y a través de la comida a las personas.
La diferencia entre la belleza de expresión y el poder de la expresión es la función. La primera aspira a complacer los sentidos; la segunda tiene la vitalidad espiritual que es mucho más conmovedora y va más allá de los sentidos.
Antes en La Renga había otro violero que hacía los solos y yo tocaba la base y cantaba. Cuando él se fue empezamos a probar violeros y no nos gustó ninguno, así que a la fuerza me puse a practicar y de a poco me fue saliendo.
Un amor que pregunta, si es virtud o es pecado, la fuerza que lo agita, eso es el amor soñado.