Ahora, Norteamérica será la potencia más poderosa del mundo. El gran problema consiste en la manera de conservar su fuerza y, a la vez, sus tradiciones de libertad individual. Es el gran problema de nuestro futuro.
Necesitamos cambiar... todo el tiempo. Porque el cambio nos lleva al progreso, a reconocer las oportunidades de mañana, ahí es que nuestras raíces nos ayudan, nos dan la fuerza interior para moldear el futuro según nuestra visión.
Y los socialdemócratas insistiran con la mayor energía en que se devuelva inmediatamente a los campesinos la tierra que se les arrebató y en que se expropie por completo de sus posesiones a los terratenientes, baluarte de las instituciones y tradiciones feudales.
Muchos países continuarán encontrando en la energía nuclear una opción de futuro y, por eso, tenemos que hacer lo posible para garantizar la seguridad.
Las facultades intelectuales resisten un esfuerzo mayor y más continuado durante la juventud y hasta los treinta y cinco años; pasado este periodo, su vigor empieza a declinar, aunque gradualmente.
Debemos vivir cada día con una suavidad, un vigor y una agudeza del reconocimiento que, a menudo, se pierden cuando el tiempo se dilata ante nosotros en un panorama constante de más días y meses y años por venir