La belleza viril se ve exaltada justamente por el autocontrol y por la aceptación de las normas de comportamiento.
Salud piden los hombres a los dioses en sus oraciones, pero no se percatan de que tienen en sí mismos control sobre ella y en que, como hacen por su desenfreno lo contrario de lo debido, se convierten en traidores de su salud por sus propios apetitos.
No puede haber tal cosa como un gobierno limitado, porque no hay ninguna forma de control sobre una entidad que, en principio, goza del monopolio del poder...
El placer sin moderación se inclina hacia el dolor como hacia un precipicio.
Es preciso vigilar los deseos del cuerpo, pues el cuerpo pide placeres vanos, efímeros y deplorables, que si no se regulan con gran moderación irán a parar a la sensación opuesta.