Los seres humanos no pueden permitirse el lujo de ser fanáticos de nada. Ni siquiera de la justicia o la lealtad. El fanático de la justicia termina por asesinar a un millón de indefensas personas para limpiar un espacio para sus tribunales de la ley. Si queremos sobrevivir en este planeta, debe haber compromisos.
El misterio de la vida es que cuando se extingue una especia llega otra. Como nosotros con los dinosaurios. Un clásico es limpiar toda la casa y a las dos horas siempre aparecerá una cucaracha haciéndose la desentendida.