La escritura permitió registrar los acuerdos, las órdenes y las leyes. Permitió que los estados alcanzaran mayores dimensiones que las ciudades. Hizo posible cobrar conciencia de la continuidad histórica. Con ella, los mandamientos del sacerdote o del rey y la impronta de su sello podían llegar más lejos que sus ojos, y su voz, sobrevivir a su muerte (1922).
Yo no doy ninguna importancia a la cuestión de la continuidad o a la legalidad de un gobierno polaco. Creo que desde noviembre de 1939 no ha habido en realidad gobierno polaco.