Las circunstancias de su vida le han singularmente calificado para hacer una contribución. Y si usted no hace esa contribución, nadie más puede hacerlo.
No puede ser calificado de noble quien desconoce la voluntad del cielo, no puede estar asentado sobre una base firme quien ignora las leyes de las conveniencias («li»); no puede conocer a los hombres quien no entiende de las palabras de ellos.
Y después nos convertimos en artistas muy eficientes en los aspectos técnicos. Éramos gente competente y cualquier aparato que se nos trajera servía para producir algo que valiera la pena.
Un hombre competente es un hombre que se equivoca según las reglas.