Un día desaparecemos con un leve roce como hojas muertas y nos transformamos en polvo y nos convertimos en chispas de estrellas y cantamos y flotamos felices con abrigos de fuego.
La leve tribulación de un momento nos produce un pesado caudal de gloria eterna.
Lo cual no me afectaba personalmente, siempre me ha gustado no dar golpe. Y hubiera descansado también los días laborables de haber podido. No es que fuera decididamente perezoso. Era algo distinto.
No ganes enemigos de los que con buen trato puedes hacer amigos, que ningún enemigo es bueno por flaco que sea: de una centelluela se levanta gran fuego.
Diego se te ve muy bien, muy flaco A Maradona, cuando éste pesaba 120 kilos.
Sí, sin vacilaciones ni reservas mentales ni de ningún orden, a las autonomías (..) Pero no, claramente no, a un entendimiento ligero de las autonomías como disolución de una patria común forjada por la historia.
Cuando el ánimo está en suspenso, un ligero impulso lo hace inclinarse acá o allá.