No tengas por importuno al que pida cosas justas
Creo que, a veces, la gente cuando toma drogas es bárbara. No creo que haya nada malo en eso. Pero si se hace todo el tiempo, uno no produce todas las buenas cosas que podría. Suena como una declaración puritana, pero lo digo basándome en mi propia experiencia.
Lo esencial en un invento es la casualidad; lo malo es que pocas personas se topan con ella.
Todos tenemos algún antepasado imbécil. Todos, en algún momento de nuestras vidas, encontramos el rastro, las huellas vacilantes del más pelmazo de nuestros antepasados, y al mirar ese rostro huidizo nos damos cuenta, con estupor, con incredulidad, con horror, de que estamos contemplando nuestra propia cara que nos hace guiños y muecas amistosas desde el fondo de un pozo.
Qué me importa a mí el deplorable parloteo de las caóticas y planas cabezas norteamericanas.
Nadie puede en su vida escapar a una deplorable crisis de entusiasmo.
Imagino que viviriamos en un mundo perfectamente aburrido si todo el mundo deseara el bien a todos.
Será aburrido para nosotras -dijo, pensativa-, pero para mucha gente puede que sea un día maravilloso. Algunos estarán locos de felicidad. Tal vez hoy se está llevando a cabo una hazaña magnífica o se ha escrito un hermoso poema, o ha nacido un gran hombre.
Un tonto resulta aburrido, muy aburrido, pero un pedante es inaguantable
Así el Amor es más intratable y más tirano para los corazones rebeldes que con aquellos que reconocen su imperio
Grita la gente por la condición melancólica y desconsolada de mi filosofía. Pero eso se debe meramente a que yo, en vez de fabular un infierno futuro, como equivalente de los pecados de la gente, he mostrado que ya hay algo de infernal allí donde está el pecado: en el mundo.
¡Vivan los obreros, soldados y campesinos rusos! ¡Viva la revolución del proletariado francés, inglés, norteamericano! ¡Viva la liberación de los trabajadores de todos los países del abismo infernal de la guerra, la explotación y la esclavitud!
La arquitectura ha sido siempre una profesión moralista y arrogante. Eso de que nosotros lo hacemos todo bien, pensando lo mejor para el mundo. Y siempre he considerado que era un aspecto muy desagradable de la profesión
Soy egoísta y egocéntrico. Los otros constituyen, con demasiada frecuencia, un notable y desagradable fastidio.
Evaluar y prepararse a celebrar lo que se puede conseguir antes de hacerlo es un ejercicio estéril, antipático e innecesario que nunca presagia cosas buenas. Lo ideal es estar llenos de expectativas e ilusión, pero no evaluar lo que haría si, sino hacerlo después.