Nosotros somos hijos de la sociedad, pero también sus madres. Nosotros nutrimos de alguna manera a la sociedad. Si nosotros somos desarraigados de la sociedad, no podremos transformarla en un lugar más llevadero para nosotros y nuestros niños.
Cuanto más aprendo a deleitarme en una ausencia de razones de ser o a actuar sin ninguna utilidad como no sea hacer más llevadero el tedio, más hombre soy. Labrador en el Sahara, ésa es su dignidad. Un animal que puede sufrir por lo que no es. He ahí al hombre.
Qué agradable es poder confesar sus intimidades en público, ¿No le parece, caballero? ¿Hay muchos en mi lugar que pueden sentarse impunemente- te a la mesa de un café y entablar una amable conversación con un desconocido como lo hago yo? No. Y, ¿Por qué no hay muchos, puede contestarme? No sé...Porque mi semblante respira la santa honradez.
Más agradable es dar que recibir.