Cuando no sale el mono sale el perro que llevamos dentro a veces ladro otras muevo el rabo si estoy contento
Estaba furioso de no tener zapatos; entonces encontré a un hombre que no tenía píes, y me sentí contento de mi mismo.
Conserva bien lo tuyo y no codicies lo ajeno. Si tal haces, nada podrá impedirte el ser dichoso
Pensad que hasta para ser dichoso hay que acostumbrase.