Perdonen, señores, que no me levante
Solamente sé que sentía dolor, infinito y eterno. Y entonces me caí y me levanté otra vez.
Lancémonos a este mundo perverso, en el que los que engañan más son siempre los que triunfan; que ningún obstáculo me cohíba. Puesto que la sociedad únicamente está compuesta de cándidos y bribones, formemos parte de éstos: es más alagador engañar al prójimo que ser engañado por éste.
El anarquismo hará de la ocupación y el uso el único título sobre la tierra, aboliendo, de este modo, la renta sobre la tierra.
He usado del derecho del novelista al tomarme unas cuantas libertades indispensables respecto de la historia contemporánea de Medio oriente y de la estructura del personal en el servicio diplomático británico. También he mejorado la belleza de la plaza Trafalgar, añadiéndole unos cuantos olmos.
Sopla el poniente, y al oriente se apilan las hojas secas.