El amor al país en que uno nació no puede ser obligatorio, sino, al igual que cualquier otro amor, un movimiento espontáneo del corazón
En un orden espontáneo no pueden evitarse las frustraciones inmerecidas.
A mis alumnos les digo que tenemos la obligación de exponer nuestras intenciones. Ellas deben tener claro que no están delante de corderos u otras inofensivas criaturas.
Tengo más claro cada día que no se debieron celebrar las elecciones a los tres días del 11-M (...) El atentado fue un acto de coacción destinado a distorsionar el resultado