Todas las religiones han basado la moral de la obediencia, es decir, sobre la esclavitud voluntaria. Es por eso que siempre han sido más perniciosas que cualquier organización política. Para este último hace el empleo de la violencia, la anterior corrupción de la voluntad
Se aferró a ese jirón de esperanza. Sabía que le amaba. Eso no había cambiado. La misma noche anterior había hecho el amor de forma frenética, como alguien que saciara una sed terrible. Y después de que él quedara satisfecho había rodado encima de él, besándole con avidez, jadeando entre su barba mientras gozaba una y otra vez, hasta quedar tan exhausta de placer que no pudo seguir.