La satisfacción de la propia curiosidad es una de las grandes fuentes de dicha en la vida.
Si tenéis la dicha de grabar en el corazón de los niños y de los jóvenes el amor y la confianza en la Virgen María, habéis asegurado su salvación.
Cada vida tiene sus horas tristes o alegres. La felicidad proviene de elegir cuáles recordar.
¡Luego vendrá la primavera y el hermoso cielo azul! Quizá podamos viajar entonces. ¡Volver a ver el mar! ¡Oh! ¡Qué felicidad vivir y estar contentos!