El colmo de la infelicidad oscila entre el estreñimiento y asistir sin ganas a una reunión mundana.
En cualquier adversidad de la fortuna, la mayor infelicidad es haber sido feliz.
No podría sobrevenir mayor desventura que librar la imperfecta naturaleza humana del único látigo que la hace progresar: la necesidad y el hambre.
La desventura de España es la escasez de hombres dotados de talento