¡Quiero amor y todas las atenciones que sabes darme, y quiero indiferencia si solo quieres herirme!
A veces, la indiferencia y la frialdad hacen más daño que la aversión declarada
Es imposible gozar totalmente de la indolencia si no se tienen muchas cosas que hacer
Pensamiento y estudio son igualmente necesarios para la felicidad de un país y para la vida de una ciudad. En el primero previenen las inquietantes sensaciones de indolencia y permiten el placer sublime de crear para la belleza; en la segunda, hacen que la disipación no sea objeto de necesidad y, consecuentemente, de interés.